
La Grecia representa una location importante para el cine italiano e internacional. Bastante cercana y “occidental”, que no representa un obstáculo cultural, y bastante amena y exótica que encarna el sueño juvenil, la huida, la búsqueda del mito, del contacto con la naturaleza, de la aventura y, simultáneamente, de una vida a medida de hombre.
Indirectamente protagonista de todas las películas dedicadas al mito, a menudo el territorio Griego fue reconstruido en estudio en el período de los colossal americanos.
Los Estados Unidos han contribuido sin duda a la imagen estereotipada del territorio clásico, dedicandose sobretodo a la Grecia mediterránea, salvaje y fascinosa.
La película que probablemente más de otras se ha quedado como paradigma de este País en la memoria colectiva es Zorba el Griego (GB 1964, oscar por la mejor fotografía, mejor escenografía y mejor actriz de reparto a Lila Kedrowa, rodada en Creta), con un fantástico Anthony Queen. Estamos en una Grecia aún rural, ligada a la tradición, que se purifíca y se expresa en el baile del Sirtaki.
De contenido totalmente diferente es la comedia disney La bahia de las esmeraldas (GB 1964), en la que una joven Hayley Mills se enfrenta a asesinatos, atentados, y huidas temerarias entre los molinos de viento de Agios Nicolaos. La Grecia encarna aquí la joventud, la aventura y el misterio, y representa el territorio del pasaje desde la niñez a la etad adulta. El carácter mediterráneo está estereotipado en personajes siempre ocurrentes, afables y solidarios.
La sirena y el delfín (USA 1957) es un ejemplo de como la Grecia se haga a veces paradigma de toda la cultura mediterránea. No por caso la protagonista es la nuestra Sofia Loren, improbable pescadora de esponjas. Aún el género policíaco y el indefectible enredo amoroso resaltan sobre el mar griego, y sobre las ruinas del Partenón.
La confusión mediterránea termina en cambio en el más reciente La mandolina del Capitán Corelli (USA/FR/GB 2001) con un improbable Nicolas Cage en lugar del general italiano. Una comedia mar, canto y mandolina, por supuestos, ambientada en Cefalonia.
Sin embargo es Italia el País que mayormente ha obtenido algo de Grecia como ambiente, no sólo en sentido de location física, sino también como lugar del alma, donde los sueños y los proyectos de un nuevo concepto de estilo de vida se mezclan. Grecia es bastante cercana al tiempo exótica que encarna el sueño de huida y de eden terreno. “Dedicado a todos aquellos que están escapando”. Así Salvatores ofrece su película Mediterráneo (IT 1991) al público. Ganador del Premio Oscar a la mejor película extranjera, Mediterráneo ha consagrado la isla de Castellorizo a encarnación del sueño de la huida, y sin embargo ha puesto una luz nueva sobre el espíritu de la Grecia y de sus habitantes. La Grecia del Mediterráneo, por cuanto fantástica y fabulosa, es el lugar del descanso, de una nueva vida, de pasaje y de crecimiento, de iniciación a la etad adulta. Es el lugar de las vacaciones, un istante antes que terminen, y la nueva, verdadera tierra de las oportunidades. Cada uno de los personajes encarna un aspecto y hace la isla de Megista el destino de los sueños.
El concepto de huida y pasaje iniciático es tema también de otras películas juveniles. La cercanía, la presencia de un mar encantador y la conveniencia económica, hacen de las islas Griegas el destino ideal de chicos jovenes y para muchos representa el primer viaje independiente, premio del examen de maturidad. Es este el tema de “Qué será de nosotros” (IT 2003), película acerca de los jovenes y del crecimiento, ambientada en la isla de Santorini.
Menos jovenes pero siempre envueltos en el problema del crecimiento, del contraste generacional (en este caso entre generaciones hasta demasiado cercanas como tías y nietos) y del cambio personal es el delicioso Dilo con mis palabras (IT 2003). Buena película, penalizada quizás por una propaganda equivocada, ambientada en Ios, Dilo con mis palabras vee como protagonista una tía de treinta años en crisis con su pareja y una adolescente que se enfrenta al amor, verdadero, presunto, fantástico o magnífico que sea. Del roce entre teoría y práctica brotan dos nuevas personas, que han vivido un personal crecimiento en la pequeña isla, lugar de encuentro para adolescentes de todo el mundo.